El amor lo solemos concebir como un sentimiento en el que si nos dan amor, pues nosotros sentimos amor. Por ejemplo, sin nuestra familia nos ama, será sencillo amar a nuestra familia. Si una persona nos ama, probablemente la amaremos. Si experimentamos el enamoramiento con otra persona del sexo opuesto o del mismo, creemos que tenemos el amor. Si esas personas que nos aman nos decepcionan, osea no cumplen las expectativas de eso que creemos que es el amor, es posible que las detestemos; aunque sea sólo durante algún tiempo. ¿Será eso el amor?
Sin el océano, la vida en este planeta no hubiera sido posible. Así entonces, la creación es un acto de amor en si mismo. Desinteresado ¿Cual podría ser el interés de la creación y el creador en autogenerarse? No obstante a veces vemos el amor como: "Tengo amor" "No tengo amor" "Me quieren" "No me quieren" "Si me quieres harás esto, o lo otro, o no harás, o no dirás, o, o, o."
¿Cuales son las condiciones del amor? Un buen nadador navega el mar y comprende que su sal entra por todos sus poros. Si en los cristales de sal está toda la memoria, simplemente recuerda y se baña en las aguas del amor. Osea el amor existe por si mismo, es una vibración extremadamente poderosa, de hecho es la frecuencia más alta a la que podemos llegar en nuestro planeta. Entonces nuestras experiencias amorosas no son más que pequeños traguitos de esa enorme masa de agua, y con esos traguitos y nuestra manera de procesarlos llega algo sublimemente inesperado:
El Conocimiento.
El camino, tu relación y los apegos:
Probablemente tod@s hemos tenido alguna relación de pareja, o la tenemos, o la tendremos. Parece una de las mejores formas de vivenciar el amor y experimentar. Una relación siempre se convierte en un gran juego de espejos donde son reflejadas las luces y las sombras de cada persona. La pareja es un punto de referencia del uno. Sobre todo en la fusión sexual donde las aguas corporales se mezclan y las memorias genéticas se despliegan y los árboles genealógicos se desvelan. Muchas veces las parejas carecen de armonía y rara vez las personas investigan en las sombras que aparecen. ¿De donde vienen? ¿O no estaréis pensando que es el otro o la otra quien tiene la culpa?
Para empezar y es este mi sentir, hay algo mucho más importante en todo esto, y es la búsqueda del propio camino. Hay determinados órdenes establecidos, digamos patrones de conducta creados por las generaciones pasadas. Son programas muy lógicos que han tenido su razón de ser en los periodos históricos. Por ejemplo los roles de supervivencia: El hombre sale a cazar, a la guerra y la mujer mantiene el hogar, los niños. Con la edad industrial, ya da igual, tod@s a trabajar a las fábricas. Además, por supuesto, de la degeneración que ha supuesto la negación de lo femenino y la degeneración de los valores masculinos. De todas maneras hoy en día todos esos roles están siendo transformados y todo se mezcla y también se confunde. El equilibrio entre el principio femenino con el masculino es esencial. Lo femenino recibe, es receptivo, intuitivo, lo masculino pone la acción. Por ello, lo masculino está al servicio de lo femenino.
¿Cuantas personas saben, porque así lo sienten, que su relación de pareja no funciona? Aun así todavía hay muchas personas que no se atreven a dar el paso hacia su propio camino por las presiones familiares, por el que dirán, por la costumbre y la rutina, o por que simplemente ni se lo plantean. Todo está bien, eso si, si en tu relación existe la armonía y la felicidad. Si no es así, tal vez seguir leyendo te pueda ilustrar.
Nuestro espíritu nos azuza para que nos integremos con nuestra esencia, si nos desviamos del camino armónico de nuestra verdadera naturaleza, atraeremos parejas que suplan nuestras carencias y las sombras se alzarán mostrándonos algo que nos resistimos a ver y eso, es que el camino no ha terminado aun, que la integración de tu ser no se ha completado, que hay que seguir buscando, que el tiempo no tiene prisa, y si necesitas vidas y vidas para lograrlo, así será. No obstante está manera de verlo nos puede hacer perezosos.
Si tu camino es otro que el que está llevando tu pareja ¿Que es lo que realmente os une? ¿El amor?
Si hay armonía, la respuesta es sí, el amor. Pero si esa armonía no existe, entonces hay detrás una gran ilusión a la cual te atreves a llamar amor. Cadenas, miedos y condicionamientos lo llamaría yo. También relaciones vampíricas que se alimentan del conflicto cotidiano. Dejar esas relaciones te hará experimentar un retorno de tu energía vital excepcional. La claridad volverá y entonces tu camino podrás volver a pisar.
¿Pero que carajo es el camino? Simplemente es la alegría de tu esencia, lo que has venido a experimentar aquí, la meta final, la fusión con el creador y la creación, la ruptura de los velos de la ilusión, tal vez la aceptación de tu misión.
Y así, cuando experimentes tu camino vibrante y lo sientas con toda tu alma y tu espíritu sonría, tal vez encuentres una pareja que camina ese mismo camino, el de la conciencia. Entonces el amor se sublimará y una pareja así hará entender a los otros que el océano del amor no se puede poseer, privatizar o focalizar en unos pocos individuos de tu entorno. El amor es el gran patrimonio universal: ama a tus enemigos, para eso necesitarás conocimiento; ama a la naturaleza, para eso necesitaras humildad; ama a todos y a todo, para eso necesitarás amarte a ti mism@.
Y si sientes que tu actual relación tendría que terminar, afróntalo y ten coraje. Además piensa que a la otra persona la estarás beneficiando, aunque aparentemente no lo parezca, al permitirle continuar con su vida libre de una relación estancada. Agradece de verdad, agradece esos momentos vividos, recuerda lo bueno, bendice a la otra persona, y ya verás como todo lo que fue dolor se transformará de una manera casi milagrosa en Amor y Amistad.
Bienvenid@ así, al gran océano de la consciencia.


























